El adjetivo «salvaje» jamás se aplica al socialismo, por más víctimas que registre su sanguinaria historia
Carlos RODRÍGUEZ
BRAUN
La crisis es mala para los ciudadanos, pero a cambio facilita la vida de los demagogos. Nuestro periódico informó sobre dos casos luminosos. El presidente andaluz, Manuel Chaves, sin ir más lejos, tuvo la inmensa caradura de echarle la culpa de la crisis a ¡Aznar! No se quedó ahí, empero. Prosiguió con la letanía políticamente correcta de «gobernar la globalización» y finalmente extendió la culpabilidad de nuestros males a lo que realmente aborrece: la libertad. Y fue y dijo: «Un mundo global basado en el liberalismo salvaje y en la eliminación de normas y controles es lo que nos ha llevado a la crisis». Aparte del adjetivo de «salvaje», que jamás verá usted aplicado al socialismo, por más víctimas que haya causado en su sanguinaria y empobrecedora historia, es asombroso que Chaves pretenda hacernos creer que no ha habido normas y controles, cuando no sólo las ha habido cada vez más sino que en buena parte la crisis es consecuencia de ellos. Dirá usted, no se puede desbarrar más. Sí se puede: saltemos el charco. Hugo Chávez no resultó menos caradura que su posible pariente lejano andaluz. Despotricó el venezolano ante unos niños contra el capitalismo, «cosa mala que da ventajas sólo a los que pueden pagar», y lagrimeó en favor del socialismo, «la propiedad es de todos; no es que yo me llevo mi computadora; eso es egoísmo», les aleccionó. Habló muchísimo, como siempre, pero no dijo ni una palabra de cómo el generoso socialismo arrasa con la libertad de sus súbditos. Y tampoco dijo nada de la curiosa coincidencia de que cuando un líder político o social es asesinado en Venezuela, siempre es de la oposición al régimen. Fue muy emocionante su llamamiento a los niños: «¡Zambúllanse en Internet!», al mismo tiempo que elogiaba la sabiduría de Fidel Castro, que siempre lo alertó «sobre los peligros y problemas que genera la economía capitalista neoliberal». Hablando de socialismo, de zambullirse y de Internet, no recordó Chávez que los socialistas de Cuba, siempre alertas contra el neoliberalismo, si te pillan conectado a la red sin autorización te zambullen en la cárcel: eso es generosidad.