La religiosa María Llidó, que ayer recogió la Alta Distinción de la Generalitat en nombre de la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, expresó su «enorme gratitud hacia el pueblo valenciano» por haber reconocido la labor «sencilla y abnegada» de esta orden. Llidó recibió el galardón de manos del president de la Generalitat, Francisco Camps, en el acto institucional que se celebró en el Palau de la Generalitat con motivo del 9 d?Octubre, Día de la Comunitat Valenciana. Tras la ceremonia de entrega de las distinciones, la religiosa agradeció el «cariño del pueblo valenciano» hacia esta congregación fundada en 1873, que lleva 135 años «propagando su misión». Ese mismo año abrió en Valencia la primera residencia para atender ancianos desamparados, y desde entonces se ha convertido «en una de las instituciones de servicio social más respetadas y arraigadas de la sociedad valenciana», según el decreto de concesión del premio publicado por el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana.
?No nos va la espectacularidad, pero es de agradecer que se hayan fijado en nosotras. Nuestro trabajo es de puertas hacia dentro, tenemos una vida sencilla y abnegada, así que el reconocimiento es para todas las hermanitas, que día a día realizan el trabajo y el cuidado de los ancianos?, ha manifestado.
En la actualidad, las Hermanitas atienden a más de 25.000 ancianos sin recursos en 210 casas por todo el mundo, y en la Comunitat Valenciana acogen a más de 2.000 en 20 residencias.