P. J. G. R.
Madrid- Pinchas E. Lapide, historiador hebreo y cónsul de Israel en Milán, en su obra de 1967 «Three Popes and Jews», calcula que Pío XII y la Iglesia salvaron unas 850.000 vidas durante el nazismo. Entre otras fuentes, citaba a los capellanes militares judíos que acompañaban a las tropas aliadas y le informaron de primera mano.
Pero ¿de verdad el Pontífice no denunció la matanza de judíos? El pasado lunes, el rabino jefe de Haifa (Israel), Shear-Yashuv Cohen, no se atrevió a mencionar por su nombre a Irán y al presidente Ahmud Ahmadineyad y sin embargo lamentaba que Pío XII no fuera más claro en una época en que los fascistas controlaban Italia y las ejecuciones se sucedían.
Lo cierto es que Pío XII dijo muchas cosas sin mencionarlas de forma expresa. Por ejemplo, en su mensaje de Navidad de 1942, todo el mundo entendió que estaba defendiendo a los judíos. El ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, se indignó, como recoge el historiador judío inglés Martin Gilbert, quien considera que el Papa participó en el rescate de tres cuartas partes de los judíos de Roma. De 1944 se conservan discursos de agradecimiento al Papa de Isaac Herzog, Gran Rabino de Palestina; Alexander Shafran, Gran Rabino de Bucarest; y Joseph Proskauer, presidente del Comité Judío Americano.
En 1945 expresaban al Papa su agradecimiento Giuseppe Nathan, de la Unión de Comunidades Israelitas italianas, y A.Leo Kubowitzki, del Congreso Judío Mundial. En 1946, lo hacía William Rosenwald, presidente de la asociación de refugiados judíos.
En el año 2001 lo defendía Paolo Mieri, periodista judío italiano, ex-director del «Corriere della Sera» y pariente de víctimas del Holocausto: «¿El linchamiento contra Pío XII? Una porquería.» En 2005 publicaba un libro en defensa de Pío XII el rabino e historiador norteamericano David G. Dalin. «Fue el defensor más grande que hemos tenido los judíos», declaraba en una conferencia en 2004.