En su estudio romano, Andrea Camilleri vive rodeado de una de sus grandes pasiones, los libros, hasta el punto de definirse como «un omnívoro de la lectura. Estoy muy gravemente enfermo de todo esto».
En su biblioteca tiene un gran protagonismo su pasión por Luigi Pirandello, el gran autor dramático italiano al que ha dedicado una novela biográfica, aún inédita en nuestro país. En otra estantería la mayoría de los títulos de Manuel Vázquez Montalbán -a quien homenajea con su Montalbano- recuerdan otra de las fascinaciones de Camilleri.
Pero hay ejemplares de James Ellroy, Carlos Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, Norman Mailer, Ángela Vallvey y su último descubrimiento como lector: «Les veus del Pamano» de Jaume Cabré. «Lo de Cabré es bellísimo, porque logra trazar una historia hasta nuestros días donde entra todo, como en la religión, el Opus Dei, el franquismo, el antifranquismo... Me ha gustado mucho, de verdad», recordó Andrea Camilleri con un nada oculto entusiasmo.
Todo ello convive con algunos bocetos de figurines teatrales, algunos diplomas y algún cenicero en el que acaban los casi sesenta cigarrillos diarios que el gran escritor se fuma en este apartamento.