Por primera vez un rabino participa en un Sínodo de la Iglesia
El cardenal de Quebec lamenta las malas homilías que alejan a los católicos hacia otros grupos religiosos. lo Absoluto.
P. J. Ginés
ROMA- El Papa Benedicto XVI inauguró ayer los trabajos del Sínodo de Obispos en Roma recordando que «como estamos viendo ahora con el derrumbe de los grandes bancos, el dinero desaparece, no es nada». Tampoco el éxito o la carrera hacen feliz al hombre, señaló el Pontífice. La roca firme que la Iglesia propone, dijo, es la palabra de Dios, que «tiene una realidad sólida». Así empezaba la XII Asamblea General del Sínodo de Obispos, que tiene por tema central la Biblia. En el Sínodo participan 253 prelados de todo el mundo y, por primera vez, un rabino, Shear-Yashuv Cohen, de Haifa, Israel.
El rabino Cohen afirmó ayer que su presencia en Roma era «una señal de esperanza, un mensaje de amor, de coexistencia, de paz para nuestras generaciones y para las futuras». Recordó que desde pequeños muchos niños judíos son introducidos en la lectura de los Libros Sagrados y que a menudo los aprenden de memoria. El cardenal jesuita Albert Vanhoye, rector emérito del Instituto Pontificio Bíblico de Roma, resaltó las palabras de Pablo VI acerca de que hay que mirar a los judíos «con respeto y amor». Vanhoye señaló que para la Iglesia el Antiguo y el Nuevo Testamento son «inseparables» y que Jesús «no revocó las antiguas escrituras sino que las cumplió en su persona».
El cardenal y arzobispo de Québec, Marc Ouellet, destacó el papel de los musulmanes como «aliados en la defensa de la vida humana y en la afirmación de la importancia social de la religión» ante la «secularización y el liberalismo» y alabó la utilidad del libro del Papa «Jesús de Nazareth» para disipar confusiones sobre la Biblia. Oullet lamentó el «clima de tensión» y «con frecuencia malsano» que existe entre cierta «teología universitaria y el Magisterio eclesial» y advirtió que esa tensión perjudica a los fieles y su «confianza en las Escrituras». También se quejó de que muchas homilías en las misas son «de tan mala calidad que explican en parte la salida de muchos católicos hacia otros grupos religiosos».
Asimismo, el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explicó que guardar lo recibido de los apóstoles «supone el rechazo hacia cualquier interpretación subjetiva o puramente experimental o fruto de un análisis unilateral, incapaz de acoger en sí el sentido global que a lo largo de los siglos ha guiado la Tradición del pueblo de Dios». Dijo, además, que el Sínodo es la institución «cualificada» para promover la verdad y la unidad «dentro del Cuerpo místico de Cristo».